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Buenas Prácticas Agrícolas en la protección del Medio ambiente.

De manera histórica, la agricultura ha guardado una estrecha relación con las condiciones medioambientales. Los cambios climáticos, la biodiversidad y otras situaciones conexas, condicionan la producción agrícola a su éxito o fracaso.

Por ello, la mirada de los agricultores gira en torno a la prevención, protección y restablecimiento del medio ambiente, a través de la implementación de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), aplicables a la producción, procesamiento, transporte de alimento, orientadas a asegurar la protección de la higiene, la salud humana y el medio ambiente, mediante métodos ecológicamente seguros, higiénicamente aceptables y económicamente factibles (Red de BPA, 2015):

Por tanto, se hacen relevantes algunos aspectos como: 

A. Manejo del suelo: Un manejo sostenible del suelo, busca mantener y mejorar sus características naturales a través de técnicas que aseguren la conservación de la fertilidad, minimizando la contaminación y evitando la erosión, la compactación y su salinidad. 

B. Sistemas de Riego: El sistema elegido, debe prever el uso racional y eficiente del agua, por ello requiere una planificación correcta evitando los usos excesivos o insuficientes. El exceso de agua puede provocar descenso de oxígeno en el suelo y las plantas, afectando su crecimiento y floración, pudriendo las raíces y más.

C. Gestión de agua y de la energía: Los gastos deben ser documentados y eficientes, evaluando los riesgos de contaminación biológica, química o física potencial, lo anterior considerando características del cultivo y de suelos. 

D. Manejo de fertilizantes: La elección para su uso debe sustentarse en información específica del lote y del cultivo, por lo que se hace necesario el análisis de foliares del cultivo, para considerar los niveles adecuados de nutrientes y maximizar los beneficios sin degradar el suelo, y evitando posibles contaminaciones. 

E. Manejo y aplicación de productos Fitosanitarios: Los cuales, si bien permiten hacer un control e impedir el daño que las plagas causa a los cultivos, deben respetar los umbrales y dosis de aplicación establecidas en las etiquetas del producto; haciendo uso eficiente y evitando derivas para el ambiente y la sociedad.

Los anteriores factores conducen al cuidado responsable del medio ambiente, apuntando a reducir el efecto invernadero, a generar una menor cantidad de residuos y a optimizar el uso de la energía y el agua en las producciones agrícolas. 

El cuidado del medio ambiente, es una apuesta a la seguridad alimentaria y al desarrollo agrícola. 


Referencias:

Red de BPA, (2015). Buenas Prácticas Agrícolas: Lineamientos de Base., Casafe. https://www.casafe.org/pdf/2015/BUENAS-PRACTICAS-AGRICOLAS/BuenasPracticasAgricolas-LineamientosdeBase.pdf.

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